La globalización en su manifestación tecnológica y económica, ha traído a la comunicación social el cruce cada vez más acelerado entre lo local y lo global. Tal afirmación, es constatable cada vez que nos enfrentamos al consumo de los medios. Así cada día estamos mas cerca de todos y lo local pierde su intimidad de antes. El país y el mundo, se nos aparece al alcance de la mano.
En Colombia, esta tendencia se viene manifestando aceleradamente desde 1998 con la entrada de la televisión privada y todo su soporte tecnológico que hacen posible la cobertura en directo desde cada lugar del país. La prensa escrita se ha apropiado de los espacios en la red generando nuevas dinámicas de lectura e información que también la radio y la propia televisión han hecho suyas. A esto, debe sumársele la beneficiosa oportunidad de que se abran múltiples espacios alternativos de información que marchan con otras lógicas muy diferentes a las de las empresas de la comunicación de masas.
Nos encontramos con un público local, lleno de “mapas-medios” tan “señalizados” que no deben ofrecer posibilidad de “extravíos” al leer desde las diversas miradas los medios de comunicación. La realidad es otra: al parecer mientras la globalización se hace más evidente, hay una sociedad local más lejana de entender lo cotidiano, las dinámicas locales que le rodean; y sus referentes se distancian de las esquinas para tener asidero en el otro extremo del mundo.
Una mirada a los medios locales, no importa cuales, y nos encontramos con una persistente idea de ser muchas veces clones (y no buenos) de los medios nacionales en cuanto al formato, secciones y tratamiento informativo. Poco o nada nos permite descubrir la personalidad de un medio local. Hoy día somos tan estandarizados localmente a referentes globales que ya es difícil saber si leemos “El Liberal”, “El País” o “El Tiempo”; si escuchamos la radio igual y si vemos la televisión nuestros canales locales parecen luchar por querer ser RCN o Caracol sin pudor alguno.
Pero tal camino pensamos que es riesgoso desde todo punto de vista, ya que le negamos a la comunicación social, el rol de constructora de identidades, de sentidos de pertenencia hacia lo local no solo en la dimensión cultural, si no, en lo económico, en lo político y en lo social. La cultura light, la que domina en nuestros tiempos, por sus contenidos y formatos en gran parte de los medios, es un factor deconstructor del sentido de unidad y pertenencia de una comunidad ante los otros.
Por tal motivo, consideramos necesario que la academia reflexione sobre el diseño de estrategias de comunicación local para mantener la identidad en la era global. Frente a eso, es importante demostrar desde nuestros referentes la incidencia negativa o no del todo beneficiosa, de la adopción de esquemas comunicativos sin sentido de lo local.
Un estudio comparativo que realizamos sobre el tratamiento informativo de la prensa escrita en Colombia acerca del tema del Plan Colombia día a día durante un año en diversos diarios y revistas editado en diciembre del 2001[1], nos demostró que la autocensura es una norma viva de ocultamiento de los compromisos que tienen los medios, y los propios periodistas, con los centros del poder económico-político globalizado.
Los medios locales analizados (El País y El Colombiano) tan solo insinuaron, pero no informaron. Tal tendencia claramente develada en la investigación indicó que no hay explicación, desde los propios y actuales criterios de noticia de los medios, para que temas centrales de la vida local como fue el Plan Colombia, nunca fuera noticia, al no ser aprobado por el Congreso colombiano en su momento y al hecho de existir varias versiones.
La prensa local “rodea” la información pero no la toca en el mejor de los casos. No se adentra en las problemáticas cuando en eso va el cuestionamiento de las políticas globales del Estado y determinados grupos de interés. Así por ejemplo, nunca se explicó con claridad de dónde saldrían los 4.000 millones que aportaría el país y que no hubiera un solo titular negativo en primera plana de un Medio.
La autocensura de los medios locales y dentro de ellos de los periodistas refleja más que una poca claridad de la información sobre los temas centrales, un propósito de ocultamiento. Así, el bajo perfil de la calidad noticiosa, la hegemonía de lo light, ha sido un factor de oscurecimiento u ocultamiento que de comprensión para la opinión pública colombiana.
Desde esta perspectiva, cualquier intento de hacer de los medios un espacio de recuperación de local, para construir un proyecto de nación, precisa de un componente ético desde los medios en general y de los profesionales en particular. Más allá de eso, pero de mucha importancia, es el fortalecimiento que la academia debe ejercer para reflexionar en una redefinición de las nuevas políticas de comunicación en donde la información de proximidad sea un eslabón para la participación ciudadana y como una vía frente a la estandarización de la oferta informativa vigente.
Pensamos que el desarrollo del concepto de la información de proximidad abre espacio para repensar la comunicación en nuestra época al destacar la posibilidad de situarnos globalmente de igual a igual al otro, sin renunciar a nuestra identidad. Los medios locales deben comprender que su papel no está en reciclar la información que ya está alcance de todos, y sí en apropiarse del concepto de información de proximidad que destaca la singularidad, la autenticidad de lo local frente a los patrones estandarizados. Y cada vez son más los medios alternativos, medios emergentes los que recurren a los nuevos y poderosos medios para poner en red manifestaciones del multiculturalismo y de la diversidad que enriquece la sociedad del siglo XXI.
Los medios de comunicación no pueden seguir en la lógica de negarse a ofrecer contextos y análisis cruzados. La banalización de la información, reflejada en la reiteración de las fuentes, en la ausencia de contrastes, el bajo perfil de estas, la atadura a las versiones oficiales, la espectacularización de los hechos, reduce a los públicos en consumidores de “chatarra periodística” que funcionan como desmovilizadores de cualquier postura crítica medianamente razonable. La resultante ha sido que las localidades se aíslan de sus realidades y comiencen a girar sobre el eje de poder central y este a la vez, dentro de la órbita del poder global.
Es entonces que la incomunicación de la comunicación se apodera de cualquier intento de que los medios puedan ofrecer un espacio propositito para la construcción de nación, con todo lo que implica un proyecto de este tipo. En ese sentido, nuestra universidad apoya el desarrollo de una investigación de los medios locales y regionales dentro de las circunstancias actuales como necesidad de estudios micro para responder a las dinámicas globalizantes del presente y el futuro.
Se trata pues, de comprender y apropiarse de un movimiento ascendente en otras partes como autónomas españolas; las comunidades mexicanas entre otros, que cuestionan desde la apropiación crítica y positiva el proceso de globalización. Los medios locales pueden y deben entonces ser repensados como espacios de reconstrucción del ejercicio periodístico y de la comunicación social desde una perspectiva más cercana al Hombre.
PUNTOS DE PARTIDA:
Las facultades de comunicación social cada vez han acercado los medios a las aulas para entender mejor su papel en la sociedad global, pero han reproducido muchas veces las propias lógicas banalizadoras, nada ingenuas, que atentan contra la estructuración de las identidades de lo local frente a los centros de poder.
Los medios locales y la propia academia, deben y pueden defender el porqué de mantener lo local como el centro de su trabajo teniendo en cuenta que es así como se logra desarrollar una política de información de proximidad a favor de los rasgos de identidad y de compromiso hacia su público natural.
El reconocimiento de que es en el espacio local donde se forma consensos sobre lo social, lo cultural e incluso lo político debe reconsiderar a los medios locales su mirada y su accionar más como replicadores de lo global a ser movilizadotes de lo local con un sentido de pertenencia y compromiso. Tal vez, sea oportuno en mirar las experiencias ante las posibilidades de iniciar este proceso de regeneración desde la base, desde los espacios de proximidad.
La situación de crisis de valores acelerada que tiene el país en estos últimos diez años y que daban por temporal ya va tocando fondo y ha hecho que muchos quieran vivir en un mundo con raíces, con historia, en un lugar y en un tiempo sin pensar más en un “mundo feliz” o un “sueño americano”; en esta situación los medios locales pueden y deben apropiarse de sus posibilidades de ser interlocutores cotidianos, cercanos de dinamización de lo público y con la necesidad de reafirmar el sentido de pertenencia frente a otros pueblos.
Estos aspectos que son un punto de partida, sin duda alguna no pueden ser asumidos desde las lógicas de costo-beneficio de la empresa como si lo hacen muchos medios locales. La economía muchas veces debe supeditarse a fines estratégicos como lo es la recomposición de un proyecto social, de nación o reconstrucción de identidades. Esa idea debe ser clara para aquellos que sostienen los medios locales más allá de la idea de una rentabilidad económica, ya sea el Estado, la empresa privada o una gerencia mixta.
Diversos estudios de medios[2] remiten que hay un claro interés desde local por lo comunitario, lo local, lo cercano como referentes básicos para definir lo noticiable, para encontrar sus referentes más deseables y no necesariamente como muchas veces se cree, que está en los espacios del llamado primer mundo.
VIEJAS Y POSIBLES NUEVAS LÓGICAS DE LOS MEDIOS LOCALES.
Los retos del presente, están en reflexionar desde la academia con los medios sin afanes de protagonismo y sí, para hacerles entender que hay más posibilidades de reconocimiento y autoridad (tan cuestionada hoy en todo el mundo) al centrarse en lo local por encima de lo global. Lo anterior sin duda no excluye el que desde los medios locales nos enlacemos hacia dentro y hacia fuera con el mundo globalizado pero sin perder las prioridades y potenciando la información de proximidad a lo local.
La realidad demuestra para cualquier observador medianamente atento, que los medios locales se han dejado seducir por los medios nacionales y foráneos perdiendo el referente de lo local. Al seguir los titulares diarios de cada medio sentimos que estamos en cualquier parte menos en nuestra localidad.
Esa misma realidad muestra como el referente de lo que acontece en lo local nos llega por los medios nacionales y lo aceptamos sin entender que la credibilidad está mucho más cerca que a cientos o miles de kilómetros cuando la opción de información está en CNN o en Telemundo.
El reto está planteado en replantearse la agenda informativa, las listas de fuentes, la profesionalidad en el abordaje informativo y ante todo, en la calidad informativa que pueden y deben tener los medios locales que no se reconocen muchas veces con posibilidad de enfrentar la competencia al potenciar la tecnología por encima de un enfoque propositito, creativo y con identidad hacia lo local.
El reto está planteado en replantearse la agenda informativa, las listas de fuentes, la profesionalidad en el abordaje informativo y ante todo, en la calidad informativa que pueden y deben tener los medios locales que no se reconocen muchas veces con posibilidad de enfrentar la competencia al potenciar la tecnología por encima de un enfoque propositito, creativo y con identidad hacia lo local.
Sin dudas estamos en un momento de quiebre, cada vez se siente la polarización de los medios llamados nacionales espacialmente hacia los privados en la televisión y hacia la radio. No así, en la prensa escrita en donde hay un mayor consumo de la prensa regional que de la nacional[3].En cualquier caso, los medios están en un momento de redefinición por su responsabilidad social, cultural y política ante la construcción de nación. Los cuestionamientos y las “dudas razonables” son muchas y la tendencia a la polarización que vienen generando no ayuda positivamente a tal fin. Por ello, las políticas de comunicación en el más amplio sentido están avocadas a ser analizadas a corto plazo so pena de que la crisis de credibilidad e independencia se haga crítica.
Las posibilidades están ante nosotros. Los hechos indican que se hace inevitable avanzar con audacia en propuestas que respondan a las cada vez más numerosas voces y posturas de cuestionamiento a la falta de pluralidad, alternativas y opciones de visibilizarse ante el mundo global desde lo local, cuando en sentido contrario se nos hacen cada vez más comunes las historias y miradas locales. Los medios locales, incluyendo los alternativos no deben renunciar a una identidad auténtica y real, pues ahí donde está la clave de ser reconocidos y diferenciados ante los otros. No se puede caer en una falsa lógica de defensa de identidad como algunas emisoras locales de comunidades indígenas del Cauca que cuando hacemos un registro de su programación constatamos que en un 78% la música es “POP” y “Vallenatos”.
Especial importancia para los medios locales es entender que el capital humano más importante de cada medio es el ciudadano común. Será el trabajo pensado, reflexivo y ético, lo que permitirá descubrir primero y reforzar después los rasgos de identidad, prestar atención a la información de proximidad para confrontarse a los otros medios que mantienen su agenda inalterable en un mundo muy diferente.
En todo caso, el reto está planteado. La realidad no se detiene y los actores: sociedad civil, los medios y el gremio de comunicadores y la propia academia parecen ser quieren convivir sin entender que se hace impostergable un debate. Soy de los que piensa que mientras la academia no cumpla la función crítica y de veedora de los medios y a favor de la sociedad; estos mantendrán su postura actual, con deterioro a la larga, de su posición en la sociedad. La aparente complacencia no es real.
Por tanto, los medios locales, para desarrollar estrategias de éxito, tendrán que crear departamentos de innovación, realizar una clara apuesta por los rasgos de identidad de la sociedad a la que se dirigen, prestar especial atención a la información local, emplear el talento y la creatividad para el establecimiento de líneas de diferenciación en relación con los otros productos del mercado y poner en marcha acciones de proyección exterior. Estos son los desafíos de los medios locales en ese nuevo contexto de una sociedad cada vez más local y más global.
Algunos pasos que urgen
La gran variedad de modelos que ha caracterizado la información de proximidad parece que tendrá continuidad en la nueva etapa que se abre con el nuevo milenio. Incluso parece posible que aumente la diversidad, ya que las iniciativas más sólidas se plantearán desde abajo, con especial atención a la interculturalidad y a la identidad. Los medios locales deberán defender una filosofía intercultural, asegurando la cobertura de espacios y definiendo la identidad de los productos como reclamo y como modo de participar en pie de igualdad en el contexto global (7). Sólo así, previsiblemente, se conseguirá crear productos que cuenten con posibilidades de tener éxito en el escenario mundial.
Esta filosofía intercultural permitirá actuar en esa multiplicación de ámbitos que caracteriza la comunicación. Los espacios de distribución y competencias comunicativas se configuran, como ha quedado de manifiesto en estos años, alrededor del ámbito internacional, del ámbito estatal, del ámbito regional y del ámbito local. Ni las agrupaciones de estados, los estados, las regiones -nacionalidades, en muchos casos-, o los municipios renuncian a ejercer su poder sobre los espacios de comunicación. Pero las tecnologías actuales exigen un cambio en sus políticas de actuación, porque hay muchas barreras que han desaparecido y hay campos donde ya no pueden actuar -o poco importa que intervengan, ya que no resultan efectivos los viejos métodos-. Las redes de comunicación en tiempo real han configurado nuevos modos de organización y nuevos procesos, lo que provocó la aparición de ese nuevo escenario.
No obstante, a pesar de los importantes cambios que se han producido en los últimos años en el hipersector, los medios de comunicación mantienen un papel decisivo como factor de cohesión y de generación de nuevas relaciones sociales también en la era de la globalización y de la revitalización de lo local. De ahí que los "viejos" y los "nuevos" medios hayan optado por la reformulación de estrategias y por la intervención en el nuevo escenario de la mano de políticas de comunicación que garanticen la participación en la red mundial. Esta apuesta la hacen porque su supervivencia depende de una acertada respuesta a los retos en el marco global y local.
A juzgar por las respuestas que se producen en los últimos años (8), desde los ámbitos más cercanos a los ciudadanos -municipio, comarca y ciudad- se presta ahora una mayor atención a las estrategias de comunicación. La era de la globalización es también un momento de auge de las identidades ciudadanas, de los gobiernos locales, de los medios locales y de las políticas de comunicación locales. La diversidad lingüística, cultural y política ha impulsado los procesos de descentralización en el campo de la comunicación y, mediante el impulso de políticas locales, se han desarrollado medios de proximidad que han encontrado una gran aceptación entre los destinatarios.
Las estrategias tradicionales de los últimos años precisan, pues, de una actualización. Todos los medios implantados territorialmente precisan ocupar la posición de líder en su mercado natural -cuando menos, contar con buena aceptación-. Pero esto ya no es suficiente. Ahora, de la mano de políticas locales de comunicación, deberán diseñar planes que garanticen su participación en pie de igualdad en los ámbitos globales, ya que sólo así llegará al imaginario colectivo la diversidad que caracteriza el mapa mundial. Por ello, su apuesta será la filosofía intercultural.
Esta actualización de las estrategias para los tiempos de la mundialización mantienen aspectos básicos de las estrategias tradicionales e incorporan otros nuevos. Este plan incluirá, al menos, cinco proyectos:
1.- Innovación.- Los medios locales deberán crear equipos de estas características a fin de contar con "elementos locomtora" para los cambios de contenidos y de gestión que exigen los nuevos tiempos en los que la evolución de la comunicación apunta una doble y simultánea tendencia: local y global.
2.- Identidad/Interculturalidad.- Los nuevos productos tendrá que contar con "espíritu", con "alma", con línea informativa, con línea editorial y con ideas que agrupen a colectivos. En definitiva, las nuevas ventanas que se abren demandan voces creíbles y que los medios tengan raíces y defiendan la identidad de los pueblos en los que están implantados territorialmente. Esta estrategia exige la defensa de la filosofía de la interculturalidad, de la diversidad y del pluralismo frente a la homogeneización.
3.- Proximidad.- Lo local sigue siendo uno de los principales activos de la gran mayoría de los medios de comunicación. Es decir, tienen que redoblar medios para atender la información de proximidad.
4.- Talento/creatividad/ideas.- La revisión de las viejas estrategias, de los viejos planes de actuación, debe permitir enterrar buena parte de las rutinas que han herido de muerte a muchos medios y fomentar el talento, la creatividad y las ideas en las redacciones.
5.- Proyección exterior.- Los nuevos tiempos exigen una estrategia local y global, ya que sólo así se garantiza la presencia en el mundo y se evita que la globalidad devore la vitalidad y la autenticidad de lo próximo, de lo local. Un medio local ya no puede conformarse con dirigirse sólo a su territorio. Ahora precisa proyección exterior, proyección global, aunque sólo sea en las redes electrónicas para defender su identidad y la de la sociedad donde actúa como intermediario o para defender unas ideas.
Desafíos para los diarios de provincias y regionales
Ciertamente, el tecnoglobalismo que caracteriza el final del siglo XX se presenta como un peligro, pero también como un desafío para revitalizar las esencias de lo local y para buscar nuevos caminos de actuación en los escenarios locales. Aquí, posiblemente, reside el desafío, como hemos tratado de argumentar. El éxito será para todos los que rediseñen adecuadamente las nuevas estrategias para intervenir en un mundo local y global, ya que ésta es la doble y simultánea tendencia que caracteriza el hipersector de la comunicación.
El rediseño de las políticas de comunicación debe contemplar, pues, las características del nuevo escenario mediático, en el que los medios de comunicación deberán prestar especial atención a la información local. Tanto los medios tradicionales -prensa, radio y televisión- como los nuevos medios -medios electrónicos en red- precisan conceder prioridad a una buena cobertura de la información de proximidad, porque ahí reside su mejor capital informativo para intervenir en el ámbito mundial, como hemos explicado.
Por ello, en este necesario rediseño de estrategias, los diarios de provincias y regionales (en general, todos los diarios locales) se encuentran en inmejorable posición para aprovechar los nuevos desafíos y conseguir el éxito con sus nuevos planes. Esta atención a lo local que deben mantener en esta nueva era, que es una característica de siempre de los diarios de provincias, deberá combinarse con una buena estrategia global para estar en los foros mundiales desde la defensa de las identidades y de la interculturalidad. Son muchas las iniciativas con este planteamiento desde espacios locales como el de Galicia, algunas de medios tradicionales -Televisión de Galicia, El Correo Gallego/O Correo Galego, Faro de Vigo...- y otros de nuevos medios -Gaceta de Galicia, Vieiros ...-.
Es esta vía que he apuntado la que parece más acertada para responder con éxito a los peligros de la homogeneización y al pensamiento único. Y esta vía la pueden emprender mejor que nadie los diarios de provincias y, en general, los diarios de ámbitos locales.
Notas
[1] Ver UN AÑO DE AUTOCENSURA: PLAN COLOMBIA, edit. CUAO,2001,Santiago de Cali, Colombia, de AGUILERA Glez Pedro Pablo y AYALA Osorio German.
[2] Ver estudio de credibilidad de los medios del Observatorio de la Universidad de La Sabana, 2003, Martín Barbero, Jesús (1997). "Globalización comunicacional y descentramiento cultural". En Diálogos de la Comunicación, número 50. Diálogos de la Comunicación. Lima; y Fontcuberta, Mar de (1993). "La noticia. Pistas para percibir el mundo". Paidós. Barcelona.
[3] Ver el estudio de la Universidad de La Sabana
