07 octubre 2007

MI CHE

Por Pedro Pablo Aguilera
Hace exactamente, 40 años (1967) yo tenía diez años y mis padres me llevaron en la noche a la Plaza de la Revolución. Había miles de pioneros como yo con sus padres a escuchar lo imposible: El anunció de la muerte del CHE. Esa noche sentí miedo, todos lloraban, había asombro, rabia, consternación, el invencible guerrillero estaba repito, muerto. La Habana estaba terriblemente golpeada, en silencio.

Al otro día, todos quisimos ser guerrilleros. Así entré en la escuela militar Camilo Cienfuegos dos años más tarde porque quería ser como el CHE, sentía una ventaja con mis compañeros, yo era asmático, como el CHE. A los cuatro meses estaba en un hospital con un paro respiratorio y dado de baja, mis padres fueron regañados, pero no mucho.

17 años más tarde (1986) retome mi promesa de niño y fui voluntariamente, a Angola, África, fui combatiente en una guerra feroz y poco conocida contra el ejercito sudafricano y una guerrilla muy poderosa, pero contraria a los intereses nuestros en la Guerra Fría. Era la guerrilla de la UNITA, la de Sawimbi, que dice la leyenda de los africanos fue entrenado por el CHE, en el Congo donde había estado en 1965 tratando de hacer realiza aquella frase suya de “crear uno, dos, tres, muchos Viet-Nam”. Allí conocí el miedo, el miedo a la muerte y entender que en una guerra, se vive o se muere en cada combate sin importar por quien doblan las campanas.

Han pasado cuarenta años y el CHE sigue siendo mi referente, pero no en su condición de militar ya que supe cuanto se equivocó haciendo caso omiso de sus principios enunciados en su libro GUERRA DE GUERRILLAS y que por contraste en su DIARIO DE BOLIVIA puede cualquiera constatar un proceder errático, fatal y heroico.

MI CHE ES OTRO, es ese que poco se conoce, el CHE pensador, el polemista, el político que se enfrentó a su propia ortodoxia y la de los otros entre 1959 y 1965 en los debates económicos, políticos, filosóficos en la inédita construcción de un socialismo en pleno Caribe, lejos del Manchester de Engels, el Trevis de Marx y el Moscú de Lenin.

MI CHE es quién luchó contra la burocracia revolucionaria acomodada, el enfoque sectario de la política, la supeditación de la política local a la orbita del mundo bipolar y por ello defendió el No Alineamiento, es decir, la verdadera tercera vía para encontrar ese otro mundo posible, desde la lógica tercermundista.

MI CHE es el que rompió lanzas contra el burocratismo que con la salida de él de Cuba, se instauró hasta mediados de los 80 en que se le da razón al enfoque guevarista.

MI CHE comprendió que la voluntad, vale más. MI CHE le dio a la práctica revolucionaria valor ético real, con su ejemplo real. MI CHE convirtió la conciencia en un factor decisivo ante las dificultades imposibles.

MI CHE sigue siendo un ejemplo de gallardía y humanismo real con el trato a quienes quedaron transitoriamente como prisioneros.

MI CHE entendió la fuerza de la fe en las ideas por encima de las circunstancias. MI CHE creó el trabajo voluntario, el trabajo solidario para el bien de todos. MI CHE criticó, fustigó el acomodamiento, la burocracia y los privilegios de sus compañeros de viaje. MI CHE me enseñó que es posible pensar diferente a los maestros, a las autoridades aparentemente intocables, con honestidad y sin bajar la mirada.

MI CHE hoy está vivo no como un icono rebelde en una camiseta. MI CHE vive cuando somos éticos, solidarios; cuando damos el ejemplo más allá del contrato que nos obliga, cuando hacemos una crítica sin la intención de golpear bajo y sí de construir un mundo mejor. MI CHE está vivo cuando siento que me respetan pensar diferente porque diferente es la realidad para cada momento. MI CHE me abraza cuando sin prostituir mi pensamiento logramos hacer este mundo más equitativo, menos pobre y más culto.

Cuarenta años después de su asesinato a sangre fría bajo el mandato de la CIA, el CHE está con nosotros tan vigente en su imagen como el mismo Jesús.

El CHE, MI CHE, conversa con nosotros no como un guerrillero en plena selva, aunque las razones para la lucha sean fuertes como hace 40 años; el CHE, MI CHE, esta en cada victoria en donde se gane el respeto a la diferencia sexual, religiosa, de raza o cultural. MI CHE es heterodoxo, pero de izquierda. MI CHE es crítico, argumentativo y propositito.

MI CHE es tremendamente político. Ayer justamente, creí verlo con camisa amarilla, reconociendo las diferencias, luchando de mil formas sin sectarismos sin el temor de que volviera a pasarle lo mismo de hace 40 años atrás cuando quedo abandonado a su peor suerte.

MI CHE es mi colega que va a clases, enseña rompiendo esquemas, innovando, alentando el pensamiento crítico, la lectura atrevida, el debate respetuoso y la necesidad de hacer de nuestra universidad un espacio diferente, democrático y mejor en sí misma y para con los retos de nuestra ciudad.

En cualquier caso ese es MI CHE, compañero y amigo… ¿eres tú ese?