Raúl Castro asume la dirección del gobierno cubano hoy con un discurso de reconocimiento al valor histórico de Fidel su hermano y de cambios moderados en la política interna.
Se eligió no el relevo generacional como podría haber sido. Fue la búsqueda de una imagen que conjugue firmeza, continuidad y la posibilidad de introducir sin riesgos cambios estructurales y en la toma de decisiones de impacto directo en la sociedad.
El Consejo de Estado muestra dos cambios. En primer lugar, el ascenso de José Ramón Machado Ventura, (77 años), que ocupa la responsabilidad de Raúl para ser el nuevo primer
vicepresidente. Machado o “Machadito” es del grupo de los llamados dirigentes históricos, y de los reconocidos como de la línea dura. Combatiente del Moncada, fundador del Partido Comunista, jefe del Departamento de Organización desde 1990 del propio Partido, además de ser miembro del Comité Central del PCC y de su selecto Buró Político.
En segundo lugar, la entrada al Consejo de Estado de general de división Julio Casas Regueiros, quien es viceprimer ministro de las Fuerzas Armadas y coordinador del Grupo de Administración Empresarial (GAESA), una suerte de holding que conforma todo un grupo de empresas resultado de la reconversión del ejercito cubano en la búsqueda de autosostenimiento y apoyo a la economía cubana desde finales de los años 80.
El no ascenso de Carlos Lage Dávila para algunos, puede ser un signo de reforzamiento de una posición más conservadora pero no es así cuando escuchamos y leemos el discurso de Raúl. Lage está donde debe estar y la entrada de Casas Regueiro apoyará la introducción de cambios en la organización estatal, ciertas aperturas económicas en el agro y servicios.
Habrá cambios pero poco a poco. Sin grandes titulares y los cubanos los sentirán aunque no a la velocidad que muchos desean. El sistema político será el mismo y el mayor esfuerzo político es en lo económico. Raúl sabe que la credibilidad de
Raúl Castro mostró lealtad al hermano pero abrió las cartas para su mandato. No se equivoquen quien cree que será la inercia la domine la práctica política de un hombre que está acostumbrado a mandar y ha dirigido al ejercito más grande y poderoso en este continente después del norteamericano.

